Cocina 1104 nace de la necesidad de reordenar un espacio fragmentado y devolverle amplitud a la vivienda. La distribución original estaba configurada en “L”, con un encuentro diagonal que interrumpía la continuidad del mobiliario. A esto se sumaban un baño de servicio y la zona de ropas, cuya disposición reducía considerablemente el área útil y generaba cruces entre las distintas actividades.
La intervención parte de eliminar el baño de servicio y trasladar la zona de ropas hacia el área contigua al estudio, independizando las funciones domésticas y liberando por completo la cocina. Esta decisión permite regularizar la geometría existente, eliminar el antiguo vértice diagonal y construir una “L” continua que aprovecha mejor el perímetro y concentra almacenamiento, electrodomésticos y superficies de trabajo.
En el centro, una isla se convierte en la pieza protagonista, incorporando almacenamiento y una barra para tres personas que amplía el uso cotidiano de la cocina más allá de la preparación de alimentos. El mobiliario combina frentes claros con madera en los nichos y muebles superiores, mientras una superficie pétrea oscura recorre el salpicadero y aporta profundidad al conjunto. La iluminación lineal integrada enfatiza esta horizontalidad y contrasta con la lámpara escultórica suspendida sobre la isla.
Por petición del cliente se incorpora un pavimento de inspiración hidráulica en blanco y negro, cuyo patrón geométrico introduce identidad y rompe deliberadamente con la sobriedad del mobiliario. La piedra clara de la isla, los tonos cálidos de la madera, los detalles oscuros y el suelo gráfico construyen así una composición de contrastes equilibrados.
El resultado transforma una cocina condicionada por divisiones y geometrías residuales en un espacio continuo, funcional y con una identidad propia, donde cada decisión —desde la redistribución de las áreas de servicio hasta la materialidad— contribuye a liberar el espacio y convertir la cocina en un nuevo punto de encuentro dentro de la vivienda.